OTRA ANÉCDOTA IDIOTA

Hoy miraba por la ventana del auto amarillo mientras me llevaba a casa. Y entonces el taxi chocó. En realidad fue una caricia. Ninguno de los autos resultó dañado, así que luego de una breve revisión por parte de los implicados, el taxista se volvió a subir al auto, miró por el retrovisor y pareció sorprendido de que siga ahí. Puso primera y arrancamos. Pasamos la autopista y ya en la bajada hacia mi casa fui yo quien se fijó en el retrovisor. El hombre no parpadeaba, simplemente cerraba sus ojos por lapsos de tiempo demasiado largos para luego abrirlos abruptamente, acompañando dicha acción con una ligera corrección del volante. Se estaba quedando dormido. No dije nada, solo me quedé mirando, fascinado por la sincronización de la clausura de sus párpados con cierto movimiento errático del vehículo. Logramos llegar. Me bajé y le pagué al hombre con un billete grande. "Quédese con el vuelto", le dije, seguro de que lo aprovecha si sobrevive a sí mismo.

2 comentarios:

radicaLibre dijo...

Buena historia, saludos!

Te-Pito-O-Te-Henua dijo...

Hola, todo bién?
Me gustó mucho tu blog por la originalidad de las historias.
Saludos.
Sill