NO ESTOY MUERTO EN REALIDAD

Es una obligación a estas alturas de mi vida, dar el primer paso. Ayer, solo frente a mi nuevo ventanal, observaba como la ciudad, de lejos y por la noche, parece cobrar más vida que en la mañana. Pura ilusión, la ciudad está muerta. Cada luz en el horizonte refleja todas las soledades que la habitan. Todos estamos solos aún si tenemos a alguien en nuestra cama. ¿Sería feliz siendo un siamés? De todas formas, moriría solo.
El cuento se repite: creo tener a alguien, lo pierdo, lo recupero, me pierde, me recupera, cree tenerme. Todo es una ilusión óptica, tactil y olfativa, una trampa de dios. Todos morimos solos, los momentos de mayor dicha son aquellos donde se es más egoista, el placer, en un principio, no es de dos, eso es solo una coincidencia temporal. Yo no quiero beberme a nadie hasta el fondo, no quiero convertirme en costumbre. Prefiero la emoción de lo inesperado a la seguridad de la rutina. Paso de usar tecnologías caducas para poetas.

1 comentario:

El dueño del zyrko dijo...

No lo había visto de ese modo...